El café del teatro, las ventanillas antiguas, esperando su llegada, la lluvia repentina, el te caliente, las sombrillas, los paraguas, rojas, estampadas, negros, azules, blancas y verdes, salen de sus escondites, señoras esquivando charcos con el máximo cuidado pero es inútil, llevan los pies mojados jóvenes y señores desprevenidos pasan corriendo ya empapados creyendo que son solo gotas, la ciudad es bella en la lluvia, se respira humedad celestial, las aves revolotean agradeciendo, en minutos los vendedores ambulantes cambian sus productos por paraguas, vociferan los precios baratos atrayendo clientes potenciales la lluvia me calma el alma, quisiera hacer estos ratos eternos, disfrutarlos, ella quedó atrapada entre el aguacero y unas cuadras no muy lejos, el agua no mengua, la tarde se oscurece buscando su imagen bohemia la hora de partir, de jugar con la lluvia, de correr como los jóvenes de hace un rato.
la poesia es lo que me mantiene con vida, respiro poemas que me llenan el alma, al caminar hay poesia, al despertar se ve la poesia, es tan magica y terrenal que se hace eterna, es la maxima expresion del amor, una sonrisa, un abrazo, un beso inocente y lascivo, en todo se asoma la poesia y nos demuestra que vivir vale la pena.