Ir al contenido principal

En la calle


La forma en que colocas
tu cabello detrás de la oreja,
cada movimiento tan sutil,
escalofrío que enarbola el deseo,
la delicadeza de tus manos,
la fineza de tus dedos níveos,
la sensualidad en tus gestos,
suavidad y levedad a la vez,
detalles tan puros que enervan,
la gente en su afán no lo nota,
como levitar es tu esencia,
pasión que arrecia,
ventana del alma entreabierta.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Para los que vuelen

Retomando esto 14 años después, con el peso de los años encima y mucho que contaren en el camino recorrido,con el oficio de escribir a cuestas,un libro y mucho por decir. La melancolía sigue en mí, así como las ganas de expresarme,la poesía me ha brindado muchas satisfacciones y tiempo después también la narrativa del mundodicen por ahi ?. es la locura y el vuelo diario del alma, la poesia se encuentra en todo, en cada paso, en un minimo gesto, en una hoja, en un movimiento, en una hormiga, en la sonrisa de una mujer, en sus manos; es la libertad hecha palabra, la encargada de mostrar lo que muchos no ven, lo que muchos no se atreven a decir y los que creen que la poesia es una perdida de tiempo. este espacio es para volar, desgarrarse, llorar sin medida, elevar el alma, que la alegria de desborde del pecho, es para ser uno mismo, abrirse, no aparentar nada, dejar las caretas sociales, que las quimeras aniden en tus manos. adelante, bienvenido y bienvenida, buen viaje, no teman, no hay...

Haiku 2

In the city fields contemplating cherry-trees.... strangers are like friends.

Para la innombrable M

Me dejaste algunas de tus manías, como apagar antes de tiempo el microondas y las mentiras te dejé el gusto por el aguacate, las tortillas caseras, y mil veces a tener paciencia me dejaste tu singular forma de ser, tan diferente, tan tuya, que siempre comparo indebidamente y esa música que detestaba y ahora no falta en mi repertorio te dejé algunos poemas que no leeras porque no te gusta mi estilo pero conservas por cariño, y la intención de dejar el cigarrillo me dejaste los debates que siempre tenías que ganar a toda costa aunque estuvieras equivocada y la impaciencia que ahora me domina te dejé los intentos por dejar tu cabello en paz y la desidia por el estudio que nos caracteriza me dejaste el deseo de aprender tu idioma natal, que seguro utilizabas para maldecirme, y a superar el pudor que me consumía te dejé mi alergia por los mariscos, los actos impertinentes de los que me arrepiento y mis actitudes que consideras extrañas me dejaste la costumbre de tus llamadas diarias, día y ...